“En el derecho de familia los sentimientos están a flor de piel”

 

“Las personas no somos como las matemáticas, somos diferentes, cada una es exclusiva. Aún con el mismo problema, una enfrente a la otra no tienen nada que ver por sus distintos puntos de vista y sus circunstancias”.

Marta Fernández Mahiques, abogada de familia, nos habla. Al situarse frente a un problema tiene claros los conceptos y las estrategias. Construir una solución para cada caso forma parte de su estudio. Un estudio al que acaba de sumar un plus de absoluta actualidad: su reciente título de Máster en Derecho Internacional de Familia.

Derecho de familia internacional

¿Por qué el Máster en Derecho Internacional de Familia?
“Antes uno crecía rodeado de la gente de su pueblo. Ahora nace en Bilbao, crece en Toronto, tiene los hijos en Singapur y se divorcia en Santiago. Entonces hay tal cantidad de legislaciones a tomar en consideración, que tienes que conocer que esa realidad existe.

Hoy no es tan frecuente que el chico que nace en un pueblo, se case con una chica del pueblo de al lado y se divorcie en ese mismo lugar. Lo más usual es que me llegue un señor de Alemania casado con una española y me diga: Me quiero divorciar. Tengo tres hijos con esta señora y me quiero ir a vivir a Inglaterra. ¿Qué hago?

Marta Fernández Mahiques es la más joven de una familia de abogados que se remonta a cinco o seis generaciones por la línea paterna en Albacete. De su padre le vino una tendencia hacia el derecho de familia que ella ha llevado a una intensa especialización por la vía de los estudios y de una profusa cantidad de casos ganados. La familia materna también la emparenta con una línea de abogados. De su abuelo materno ha heredado el carácter conciliador, la capacidad de escuchar y su don de gentes.

“Vengo de una gran familia en la que han sucedido muchas cosas, y en la que he tenido la suerte de aprender desde dentro y desde fuera como funcionan las familias”, dice Marta.

¿Cuál es el sentido de esta especialidad?
“Las personas nacemos, nos reproducimos y morimos. Nos enamoramos, decidimos tener hijos o no tenerlos, distribuir nuestros bienes, en vida o tras el fallecimiento, o donar nuestro cuerpo a la ciencia. Cambiamos de ideas, volvemos a empezar, creamos diversos modelos de familia.

El derecho tiene que estar presente para darle forma jurídica a todas estas decisiones. El derecho toma el alimento de la sociedad, no la sociedad del derecho. El derecho regula las realidades sociales que van surgiendo.”

Derecho de familia: un sistema en plena evolución

¿En qué situaciones las personas deben plantearse acudir a un abogado para resolver o poner en orden situaciones familiares?
“Para decirlo de manera coloquial, el derecho de familia regula las situaciones jurídicas que se crean derivadas de las relaciones familiares: la creación de una familia, la modificación de esa familia, la defunción de sus miembros, la herencia y su reparto, su gestión mientras no se produce la adjudicación de bienes… entre otras muchas situaciones familiares, por citar un ejemplo”.

“La mejor manera de tomar una decisión acertada es contar con toda la información que esté a nuestro alcance para conseguir nuestro objetivo”.

“Dicho lo anterior, cuando vamos a contraer matrimonio es importante conocer en qué régimen económico lo queremos hacer y por qué: cuándo nuestra relación sentimental está rota y vamos a separarnos, cuándo queremos modificar el convenio que firmamos en nuestro divorcio, cuándo tengamos problemas derivados de una herencia… Muchas veces los casos que nos llegan al despacho son asuntos que ya están en proceso y las personas lamentan no haber contado con determinada información antes”.

¿Qué retos supone la familia moderna para el desarrollo de tu trabajo?
“Asuntos como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la maternidad subrogada, las familias con miembros de diferentes nacionalidades, las adopciones internacionales, las personas con capacidades diferenciadas suponen que tengamos que estar permanentemente atentos a los escenarios que se van creando y a las soluciones que le va dando el derecho.

Personalmente creo que la gran cantidad de legislación y jurisprudencia internacional, europea, española y autonómica aplicable en alguno de los supuestos mencionados suponen, cuanto menos, un reto de conocimiento y coordinación de aplicación de leyes y reglamentos”.

Un trato integral

Dentro de la filosofía de esta abogada que encontró en el derecho de familia un mar de temas para abordar, está una forma de trabajo que entiende las situaciones en toda su complejidad.
“A un abogado de familia le pasa lo mismo que al médico de familia: me vienen las personas con la palabra crisis en la boca, han ido a Google y ponen: divorcio. Aparecen 300 mil entradas, de noticias de gente a la que han retenido un hijo, el padre con la nómina embargada, el señor que se ha quedado sin nada. La gente llega aquí con una batería de preguntas y yo tengo que desgranar esa situación y llevarla a un escenario que le sea más beneficioso. No siempre es posible decir nos sentamos, tomamos un café y a ver cómo lo solucionamos”.

“La primera consulta, es la oportunidad de saber si se puede llegar a un acuerdo o si es una situación de conflicto. Con frecuencia tiene que ser un juez el que ayude a dilucidar con el conocimiento de las partes. Y yo no soy juez, soy parte junto con mi cliente”.

¿Cómo incide la afectividad en la solución de los conflictos?
“Nos guste o no, los sentimientos en asuntos de familia suelen estar a flor de piel. Hay que hacer un ejercicio de serenidad y de visión de futuro, enterrar el hacha de guerra para conseguir que las situaciones se resuelvan de la manera menos dolorosa. Pero en muchas ocasiones esto resulta muy difícil, porque las posturas son irreconciliables y lo que se produce es una batalla”.

¿Y luego está la parte económica?
“Todos los problemas de las personas tienen de forma o de fondo un contenido económico, cuando una pareja se rompe siempre habrá uno que tenga una situación económica un poco mejor que el otro y le tocará aportar más. Pero una vez que las cuentas están claras, el resto de los asuntos tienen un encaje más sencillo”.

La familia y el verano

¿Qué les dirías a las familias que se van de vacaciones?
“Yo les recomiendo un ejercicio de tolerancia y flexibilidad, a las que siguen unidas. Que recuerden qué les une. A las familias reconstruidas, que han tenido nuevos hijos, que sean conscientes de que los niños son lo primero y que no empiecen a crear problemas como que si entregar al niño una hora antes o una hora después, por ejemplo. Lo importante es que ese niño tenga un verano saludable en compañía de su madre o su padre”.

En el verano recomiendo a las familias un ejercicio de tolerancia y flexibilidad…

Por lo general son ellos, los niños,  los grandes perjudicados…

“En el 99% de los casos en que hay niños involucrados surgen más dificultades. Si decimos que para nosotros nuestros hijos son lo primero y los queremos tanto, procurémosles un verano fácil y que disfruten de su madre y de su padre… ¡O de sus dos padres o de sus dos madres!”

Es nuestra responsabilidad crear adultos sanos, nosotros somos su mejor ejemplo y el derecho de familia está ahí para ayudarnos.

Eurídice Castillo M. @EudelCastillo

Autor: Euri Castillo

Licenciada en Periodismo, mi experiencia profesional comienza en la prensa y poco a poco se amplia a otras materias como: edición editorial, elaboración de material didáctico y comercio electrónico